domingo, 15 de junio de 2014

Never, ever.

Podría pasarme horas
rememorando los surcos de tu espalda,
 tus lunares
y  tus ojos achinados cuando sonríes.

Podría pasarme días
escuchando tu risa,
pretendiendo que no sé cocinar
y durmiendo contigo.

Podría pasarme meses
intentando descubrirte,
amando tus rarezas,
y mirándote el alma.

Podría pasarme años
haciendo todo eso.
 Te prometo, aquí y ahora,
que no me cansaría.


Nunca.

Microtextos #4

No hay nada como escribir con el corazón roto. No hay nada como escribir cuando sabes que te van a romper el corazón. ¿Por qué? No lo sé. Nunca he entendido porqué tengo la necesidad de auto-curarme escribiendo, pero tampoco puedo evitarlo. Es la forma más sana de decirme cosas a mi misma y dejarlas plasmadas ahí, para que nunca se me olviden.

Así que sí, señoras y señores, ha vuelto a pasar. Yo ya lo veía venir, sabía que tarde o temprano algo iba a volver a romperse dentro de mí, lo que pasa es que no lo quería asumir. Al fin y al cabo, es culpa mía. Estaba demasiado metida en eso del carpe diem y en lo del déjate llevar, que está muy bien, pero suena mejor de lo que realmente resulta al final.