lunes, 28 de enero de 2013

Automecanismo de defensa.

Te das cuenta de lo que alguien ha significado- o significa- para ti cuando llega un buen día en que al hablarle piensas: espero haberle hecho sonreír. Ese pensamiento interrumpe en tu mente sin esperártelo y de repente te sorprendes a ti mismo volviendo a pensar que es la primera vez que piensas eso referido a una persona y el corazón te bombea más rápido de lo normal…

La cosa cambia cuando te das cuenta de que para esa persona no eres nada, entonces todo vuelve a su ritmo cardíaco normal, como si la ilusión anterior nunca hubiera pasado.
Es en ese momento cuando te das cuenta- otra vez- de que no merece la pena y de que no te hace ningún bien, pero también te das cuenta de que por alguna razón no puedes- o no quieres- dejarlo ir.

Otro factor de riesgo es cuando la tontería más grande del mundo te recuerda a esa persona, y cuando digo tontería me puedo referir a… no sé… un trozo de queso, entonces sonríes y piensas: ¿Qué tal si le escribo algo original a ver qué dice? Y lo haces, y te sientes gilipollas conforme va pasando la conversación.
Lo mejor es cuando tu automecanismo de defensa te dice: "Eh oye haz lo que quieras, pero en el fondo sabes que NO es bueno y lo sabes-perdonad la redundancia- entonces, ¿por qué lo haces pedazo de masocailusaquecreequeporalgunarazóndeldestinollegaráeldíaenelqueesapersonasédecuentadequeereslomejorquepodriatener?" Pero tu prefieres callarla y pones música en tu cabeza.

Aunque reconócelo, en el no tan fondo piensas: "Ahí voy a darme la hostia otra vez".
Pero no te importa, serás tonta…

jueves, 17 de enero de 2013

A ti, que eres lejanía.

 Muchas veces me he imaginado pasar una noche entera dando vueltas en tu ombligo y estudiando cada uno de tus lunares.
 Luego intento silenciar mi cabeza, diciéndole que vuelva a la tierra, que ella no es de esas que se inventan historias de princesas, pero nunca me hace caso, porque es un poco testaruda- ya la conoces.
Pero realmente no me importa, porque me preocupo de otras cosas, además sabes que soy de las que se guía por el corazón, que mis conciencias se llaman sístole y diástole.
Lo que no sabes es que un día también prometí dejarte ir, pero tampoco sabes que no soy de cumplir promesas, que me gusta recordarte de vez en cuando.
También pienso que no soy lo que necesitas, ni lo que buscas, pero aquí me tienes inventándome razones para escribir esto, que bien podrían ser las cosas que nunca te voy a decir. 
Y sé que lo que me vendría bien sería no volver a verte, pero es algo inevitable, es más, tengo que confesarte que a veces te busco con la mirada, porque así me hago rememorar que sigues ahí, ¡qué obviedad!, pero me gusta recordarte bien, con tus virtudes, tus defectos y tus ojos.
Siento que me falta algo, que me falta alguien y no sé si eres tú o es que mi función en la vida es escribir sobre amores imposibles -también puede que sea un poco gilipollas y me vaya el masoquismo, pero ese es otro tema.
Lo peor de todo es que yo sigo aquí cada semana acordándome de ti para escribir esto... pero, ¿qué quieres que te diga? cuando estoy lejos, es cuando te noto más cerca, porque eres hielo, eres lejanía.
En fin, tú cada vez más lejos,y yo cada vez más sin ti.

viernes, 11 de enero de 2013

A veces te escribo.

Si alguna vez te dije que no volvieras, olvídalo. Ahora que hace frío y que las noches son mas largas te necesito conmigo.
En realidad, nunca me escuchaste cuando te hablaba, así que tengo que confesarte que nunca has parado de rondarme por aquí y que cada vez que pensaba que me había librado de tu presencia mental y cardíaca, volvíais a aparecer: tú, tus ojos, tu sonrisa y tus tonterías.
Así que he decidido hacer caso a eso de "Si no puedes con el enemigo únete a él" y voy a permitirme el placer de mirarte sin que te des cuenta, imaginar como hubiera sido si le hubieras echado valor e intentar adivinar qué piensas realmente de todo esto.

Sin embargo, si alguna vez te dije que te quedaras, olvídalo también. Has tenido muchas oportunidades de hacerlo y nunca has dado el paso... Igualmente evita las quejas que tengas de mi y no me las transmitas y no me mires ni me hables ni me saludes ni intentes hacerte amigo de mis amigas ni nada.
Si esta vez te pido que te vayas es para que lo hagas en todos los aspectos, y no te aproveches de la situación que sabes que eres mi talón de Aquiles. Así que, aunque suene un poco bipolar, haz caso únicamente de esto último y olvida lo que te he dicho al principio, que me he propuesto borrar ese gusto mío por del masoquismo y lo imposible.
No sabes que a veces te escribo, pero eso, es algo que queda pendiente entre tú y yo.

miércoles, 2 de enero de 2013

Cómo perder algo que nunca te ha pertenecido.


Soy experta en perder cosas. 
Siempre pierdo cosas que con el tiempo necesitaré y no las echo de menos hasta que me hacen falta. Sin embargo, contigo nunca me pasó eso.

Pierdo tus no miradas, tus no besos, tus no palabras y tu no presencia, y lo que consigues es que yo me pierda también. Eso es lo que me pasa desde que te conocí: ando perdida esperando el  día en el que de repente aparezcas y me enseñes el camino de regreso a mi vida.


Tú problema es que siempre vuelves, mi problema es que no opongo resistencia a que saques tu faceta de okupa conmigo. Sin embargo, no me resistiría a que algún día te quedarás a vivir en mí, me arreglaras por dentro, me dieras una mano de pintura e incluso me compraras muebles nuevos; pero no quiero calefacción  es más, si algún día vinieras para quedarte, te pediría que me abrieras las ventanas, sobre todo desde diciembre a marzo, que es lo que dura el invierno. No te quejes si me da por ahí, te confesaré que es una artimaña para poder tenerte mas cerca. Tú lo llamarías tontería o vanidad, yo lo llamo aprovechar el poco tiempo que sé que te vas a quedar. Por eso tampoco te pido que inviertas mucho en mí,eso sí, deberías entender que acordáramos un alquiler por si algún día haciendo una revisión interior me doy cuenta de que te has vuelto a marchar sin avisar, que eso es muy típico de ti.


Pero es cierto nunca has sido nada mio, nunca. Por lo tanto también me declaro experta en perder algo que nunca me ha pertenecido.