miércoles, 2 de enero de 2013

Cómo perder algo que nunca te ha pertenecido.


Soy experta en perder cosas. 
Siempre pierdo cosas que con el tiempo necesitaré y no las echo de menos hasta que me hacen falta. Sin embargo, contigo nunca me pasó eso.

Pierdo tus no miradas, tus no besos, tus no palabras y tu no presencia, y lo que consigues es que yo me pierda también. Eso es lo que me pasa desde que te conocí: ando perdida esperando el  día en el que de repente aparezcas y me enseñes el camino de regreso a mi vida.


Tú problema es que siempre vuelves, mi problema es que no opongo resistencia a que saques tu faceta de okupa conmigo. Sin embargo, no me resistiría a que algún día te quedarás a vivir en mí, me arreglaras por dentro, me dieras una mano de pintura e incluso me compraras muebles nuevos; pero no quiero calefacción  es más, si algún día vinieras para quedarte, te pediría que me abrieras las ventanas, sobre todo desde diciembre a marzo, que es lo que dura el invierno. No te quejes si me da por ahí, te confesaré que es una artimaña para poder tenerte mas cerca. Tú lo llamarías tontería o vanidad, yo lo llamo aprovechar el poco tiempo que sé que te vas a quedar. Por eso tampoco te pido que inviertas mucho en mí,eso sí, deberías entender que acordáramos un alquiler por si algún día haciendo una revisión interior me doy cuenta de que te has vuelto a marchar sin avisar, que eso es muy típico de ti.


Pero es cierto nunca has sido nada mio, nunca. Por lo tanto también me declaro experta en perder algo que nunca me ha pertenecido.

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