Odio cuando paso y me
miras,
y cuando tus ojos
encuentran mis pupilas.
Odio tu sonrisa y tu
barba de tres días.
Odio cuando me echas
cosas en cara.
Odio no haber escuchado
tu voz desde hace meses
y, sin embargo, recordarla
cada noche, escuchándote decir tonterías.
Odio cuando me haces reír
y que hables conmigo por teléfono.
Odio el sonido de tu risa
y tu forma de caminar
y que mi nombre rime con tu apellido.
Odio tus ironías y la
forma que tienes de hacerme rabiar.
Odio escribir esto en
presente,
cuando en realidad somos
un pretérito imperfecto.
Sin embargo, lo que más
odio es no poder odiarte
y saber que si algún día te acuerdas de mi
yo estaré para ti como antes,
o como siempre
o como nunca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario