sábado, 15 de diciembre de 2012

Retrato de un "ella"

Ella se consideraba una chica normal. Mentalmente equilibrada aunque era cierto que en ocasiones tenía sus momentos de locura y de vuelta a la niñez. Físicamente no se iba a engañar, le sobraban unos kilos, pero le producía mucha pereza ponerse a dieta. Se consideraba una persona romántica, y culpaba de ello a películas como El Diario de Noa o Love Actually. Era también de esas personas que creían en el destino, de hecho ella siempre decía que cada persona esta predestinada a otra desde el momento en que nacía. Se consideraba también una persona bastante sincera a la que le gustaba decir y que le dijeran las cosas claras, no le salía sonreír a cualquier persona para caerles bien y también tenia un poco de genio. Sabía escuchar bien y le gustaba ser escuchada, las veces que hiciera falta. Le gustaban los días de lluvia, la ponían melancólica y se imaginaba corriendo de la mano con alguien para refugiarse del agua o andando pegada a algún tío que la hiciera sentir bien debajo de un paraguas. Pensaba en el amor más de lo que debería, pero es que le fascinaba su abrumador poder de alterar y definir las vidas de la gente.

Sin embargo, nunca había sido una chica a la que le saliera bien todo aquello que quería y, para ser sinceros, hacia tiempo que estaba desentrenada en el mundo del amor. Relaciones... ¿cómo consigue la gente que salgas adelante? Era algo que se planteaba muchas veces, por eso últimamente se había cansado de buscar, o de esperar (según como se mire) a alguien que estuviera dispuesto a arriesgarse por ella.

 No buscaba a alguien que muriera de amor por ella, ni siquiera le importaba caer bien a sus amigos o a su familia, solo quería a alguien que la acompañara los domingos por la tarde, la abrazara y le apeteciera quedarse con ella en el sofá viendo una película  ¿Tardaría mucho en aparecer esa persona? Era algo que se preguntaba a menudo, demasiado a menudo diría yo.

Además ella tenia un gran defecto y era consciente de ello: siempre que conocía a alguien que le atraía hacia una lista mental de las cosas buenas que tenia esa persona, no sabia con que fin pero yo creo que era para encontrar razones para auto-ilusionarse con una persona. Es más, al principio daba el cien por cien de ella misma y ponía muchas ganas en que algo saliera adelante con aquella otra persona perfecta que no era, ni mas ni menos, que una hipérbole que había creado ella misma, y eso es lo que le pasaba: cuando realmente descubría a la otra persona, se desilusionaba de repente.

Al fin y al cabo el amor es eso: ilusionarse un millón de veces para cuando menos te lo esperas encontrar a la persona adecuada... Una persona entre 6.973.738.433.

Su problema era que ya estaba cansada de esperar y de besar sapos que luego resultaban ser bufónidos con pelo y sin un ápice de respeto por aquello que ella añoraba tener: amor.









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