A todas las personas que han sido solteras alguna vez
Hace poco leí un texto titulado Te ex-quiero. La primera vez que supe de él fue porque muchos de mis amigos lo compartieron en Facebook y como a todo intento de escritor, me picó la curiosidad y acabé leyéndolo yo también.
No voy a meterme en asuntos de gustos textuales, porque dicen que para gustos los colores. Sin embargo no puedo - ni quiero - pasar por alto algunas de las cosas que leí en él.
Lo primero de todo: no hay buenos ex. Sí hay buenas parejas, pero no buenos ex. La razón es simple: cuando hay una ruptura siempre hay una parte que sufre. Por muy bien que haya querido hacerse.
Las personas necesitan un tiempo para asimilar y llorar y maldecir e incluso odiar. Lo peor que se puede hacer es hacerse amigo de la persona que fue tu pareja, lo que quiero decir es que si miramos atrás en nuestra vida, debemos apreciar qué hemos aprendido de las personas que han pasado por ella. Pero cuando el corazón es el que manda, la cabeza no entiende de amistades y menos con alguien que hemos querido y que nos ha hecho daño, queriéndolo o sin querer.
No te ex-quiero. No te ex-querré siempre.
Hoy voy a quererme yo. Voy a reírme de mi misma, a recordarte con cariño y a darme golpes contra la pared pensando en las tonterías que hice por ti. Y probablemente después llame a algunas amigas - que ese sí es amor del bueno - me compre una botella de vino y me vaya a bailar reggaeton a la primera discoteca que me ofrezca entrada gratis. Al final de la noche tontearé con alguien para subirme la autoestima y me iré a casa, con un hambre de cojones y una borrachera que me va a durar dos días.
Voy a saltar, a ponerme canciones a todo volumen y a cantarlas delante del espejo dedicándotelas a ti, que no has sabido aprovechar a alguien como yo. Pobre idiota. Lo que se pierde. Cambiaré la lista de reproducción de Spotify y me pondré las canciones tristes, de domingo por la tarde, porque probablemente estaré un poco deprimida al darme cuenta de que te has ido y de que ya no tengo resaca.
Voy a conocerme un poco más, a intentar reconocer mis miedos a repasar mis virtudes y a recordar todos mis defectos. Voy a ver qué pudo salir mal y voy a jurarme y perjurarme que nunca voy a volver contigo.
Voy a estar fuera de casa 18 horas al día, para no acordarme de ti y para contarle a cualquiera que se encuentre conmigo cómo me has dejado por dentro.
Voy a hacer lo que me pida el cuerpo y no voy a escuchar lo que tengan que decirme los demás. A quien no le guste, ya sabe dónde está la puerta.
Voy a ponerme alas y a irme lo más lejos posible de donde estés.
No voy a mirarte a la cara, porque no te lo mereces. No voy a saludarte, porque no me da la gana. Y no voy a darte explicaciones de porqué lo hago porque, por si no te acordabas, has sido tú el que me has echado de tu vida.
Así que ahora vamos a dejarnos de pensar en los ex y vamos a pensar un poco más en nosotros mismos. Que también nos lo merecemos. Vamos a salir con amigos y a volver a probar la Absenta. Vamos a fumarnos los cigarros de dos en dos, que la nicotina también viene bien después de una ruptura.
Vamos a viajar, a conocer mundo, a conocer gente.
Vamos a repetir un millón de veces lo fea y tonta que es su nueva "churri", a preguntarnos otras tantas qué habrá visto en ella, a hacer una porra sobre cuánto van a durar y a sentir pena de él porque: "lo que has bajado el listón majo".
Cuando pasemos todo esto ya veremos si queremos ser cordiales o queremos seguir odiándolos el resto de nuestra vida. Porque alguien que no ha sabido valorar lo que tenía en su vida, tampoco va a valorarlo cuando lo ha sacado de ella.
Dedicamos a los ex más saliva, más lágrimas y más pensamientos de los que deberíamos.
No te ex-quiero. Ni hoy. Ni mañana. Ni siempre. Ni nunca.
Hoy me quiero yo.
Y me querré siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario