domingo, 21 de septiembre de 2014

Promesas y playas que no son las tuyas

- Déjame la manta que hace frío - me decías, y ahora soy yo la que la necesita, agosto sin ti parece más diciembre que nunca y me ha pillado desprevenida, sin ropa de abrigo y sin calefacción.

Además de sin ti.

Pero que no estás es un dato del que muchas veces no me acuerdo, o del que no me quiero acordar. Me dejaste a medio hacer. Nosotros que nos habíamos prometido vacaciones y noches de playa. Películas interminables. Cenas y comidas con velas en casa.

Yo que me había prometido no dejarte ir. 

Tú que me prometías que un kilómetro no era más que una unidad de medida.

Y ya lo ves, vivimos en meses distintos y nos separan años luz.

Ahora no dejas de llover y dudo que vayas a dejar de hacerlo por un tiempo, solo espero que dejes de pasarte por aquí para que a mí también me llegue el calor de verano y sobre todo el sol, que lo echo de menos.

(Como a ti).


Sé que esto no te importa y espero que  nunca sepas todas esas cosas que no te digo porque a pesar de que estoy hibernando, el mundo se me queda pequeño sin ti 
y he intentado encontrarte en otras bocas y en otras playas,
pero al final, siempre acabo 
volviendo 
tu 
orilla.

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